martes, 20 de octubre de 2020

Misiones emocionantes

 En 1956, Ray Kroc, el dueño de la pequeña cadena de hamburguesas McDonalds (menos de 30 locales), conoció a un tipo interesante: Harry J.Sonneborn, que había sido vicepresidente financiero de Tastee-Freez. Este señor le dió a Kroc una idea para acelerar el crecimiento de la franquicia y hacerla realmente rentable: lograr que las futuras franquicias tuvieran que operar en edificios y terrenos que pertenecieran a la compañía. Eso cambió la historia de McDonalds. 

En 1955, una compañía japonesa logró hacer el primer radio de transistores que cabía en un bolsillo, la compañía era la Tokyo Tsushin Kogyo y el radio se llamó el TR-55. Esa idea fue un hit. En Estados Unidos fue una locura. Luego la compañía cambió su nombre a SONY.


En 1980, Bill Gates, el dueño de una ambiciosa pequeña firma de software llamada Microsoft, logró cerrar un increíble trato con el gigante IBM: proveer el sistema operativo (una parte menor del paquete) de cada computador personal que vendiera. Ese fue el inicio del camino que llevó al señor Gates a ser el hombre más rico del mundo.

Todas las compañías exitosas (TODAS) han tenido un momento en el que

han tomado una decisión que ha cambiado su historia. 

No hablo de las cientos de buenas decisiones que se toman a diario.

Hablo de apuestas grandes, saltos significativos.

¿Por qué no lo logran todas? ¿Por qué no todas hacen estas apuestas y logran estos saltos?

En gran parte porque las compañías una vez inician sus operaciones y tienen los primeros clientes, resultan envueltos en tantas responsabilidades e "incendios" diarios, que olvidan hacer estas apuestas. Cada empresario, gerente, directivo, tiene tantas reuniones, tantos correos por responder, tantas publicaciones que revisar en redes sociales, que puede responderle a su conciencia: lo siento, estoy muy ocupado, literalmente no tengo un minuto libre para pensar en esas apuestas.

Necesitamos detener esto.

Necesitamos recordar que nuestra compañía necesita estas apuestas.

Para Microsoft, fue moverse rápido y lograr ese acuerdo con IBM

Para McDonalds, fué cambiar su modelo de negocio, sin miedo y apostarle a algo que nadie había apostado antes.

Para SONY, fue ser el primero en desarrollar un producto emocionante. Realmente emocionante.

¿Cuál será esa apuesta de su empresa o emprendimiento?

Pero crear estas apuestas (o misiones, como las quiero llamar aquí), requiere cierto talento, una capacidad especial. Esta capacidad no es tan necesaria cuando uno no tiene aún ningún negocio y está solo pensando en crearlo. En este caso, no hay cientos de correos esperándonos (porque ni siquiera tenemos aún una dirección de correo de nuestra empresa), así que lo único que podemos hacer es pensar en esa apuesta. Pero una vez iniciamos, se requiere de esta capacidad especial para recordar el camino hacia las grandes apuestas emocionantes.

¿Cómo podemos reforzar o recordar esa capacidad?

Una ruta muy fácil es hacernos preguntas que nos motiven a pensar como pensábamos al principio de nuestro negocio (o antes del principio). Aquí hay una lista.

- ¿Qué jugada o acción nos permitiría vender 10 veces más de lo que vendemos hoy en día?

- ¿Qué truco nos permitiría entregar 10 veces más rápido (o cantidad) de lo que entregamos hoy en día?

- ¿Qué truco nos permitiría multiplicar por 10 el margen de nuestros productos?

- ¿Qué truco nos permitiría ingresar a un mercado en el que no hemos podido ingresar?

- ¿Qué cosa, solución, función, por la que muchísimas personas pagarían mucho dinero, no ha podido ofrecer nadie en el mercado y yo podría ofrecer?

- ¿Qué truco haría que de la noche a la mañana mi producto resultara ser el más popular de todos?

- ¿De qué manera, mi producto sería la única compra que podría hacer un usuario desesperado?


Preguntas de este estilo nos permiten traer a nuestro cerebro nuevamente esa forma de pensar que logra hacernos descubrir grandes apuestas, misiones emocionantes para los próximos días.

El concepto de misión es el de un desafío al que nos comprometemos de cuerpo y alma y que es trascendental e inaplazable. Es algo en lo que creemos profundamente y que necesitamos ver realizado.

Cuando dejamos de realizar tareas diarias y nos comprometemos con una misión transformadora y emocionante, estamos apostando a logros mayores. Logros históricos. Logros legendarios.

Para un emprendedor, aquí hay una lista de ejemplos. Use esa lista para inspirarse e identificar una misión con la que se pueda comprometer en los próximos días. Una misión emocionante que hará la diferencia para su empresa.

  1. Venderle a ese cliente al que no le hemos podido vender nada
  2. Lograr que funcione eso que no hemos logrado hacer funcionar
  3. Aparecer en las noticias
  4. Hacernos amigos de ese personaje tan influyente
  5. Cerrar alianza con quien nos abrirá tantas puertas
  6. Lograr que nuestro producto haga eso tan "vendedor" y que ningún otro hace
  7. Lograr que un cliente nos diga que nos ama
  8. Tener el primer cliente internacional
  9. Ganar ese premio que nos permitirá darnos a conocer
  10. Lograr que el cliente pueda comprar con un botón
  11. Aparecer en el top de mejores productos de ese blog tan influyente
  12. Lograr producir el doble en un día
  13. Lograr entregar con cero errores en una semana
  14. Encontrar una manera de saludar a cada cliente por su nombre
  15. Duplicar la cantidad de usuarios
  16. Tener nuestro sitio en tres idiomas
  17. Cerrar la primera venta de este producto de altísimo margen
  18. Lograr traer a ese colaborador que nos triplicará nuestra capacidad para ...
  19. Lograr publicar 10 testimonios realmente emocionantes de nuestros clientes
  20. Encontrar una forma de operar sin dinero (o con el dinero de los demás)


¿Tiene ahora una misión?


Puede leer sobre preguntas que despiertan la innovación aquí:  http://www.jugarparainnovar.com/2018/02/las-preguntas-que-despiertan-la.html


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