martes, 25 de febrero de 2020

Apuestas: un truco para conseguir cosas increíbles.

Truco Ludífico

Digamos que hay personas que ven la vida como un juego. Llamémoslos "ludóticos" o "jueguistas". Son personas que solucionan sus problemas y consiguen sus objetivos como si estuvieran jugando.

Una de las estrategias que mejores resultados le dan a estos "juególogos" es aprovechar una mecánica que usan muchos juegos llamada Apostar.

Apostar es hacer una pequeña inversión con la esperanza de ganar un premio gigante.

Apuesta quien compra un pequeño billete de lotería esperando ganar el premio gordo. Apuesta quien hace una llamada a alguien especial, con la esperanza de que quizá esa persona se alegre de escucharle. Apuesta quien funda una empresa convencido de que muchas personas están deseosas de comprar su producto.

En el primer caso, la inversión es baja. En el segundo es cero. En el tercero es muy alta.

Apostar es una actividad que suele tener mala imagen. Se habla de personas que han perdido todo su capital y han llevado a su familia a la ruina por culpa de las apuestas. Por supuesto esto es cierto. Muchas personas han perdido mucho dinero apostando. Sobre todo en el tercer caso: creando empresas.

Pero la cosa no es tan grave. Mi abuelo compraba todos los martes un cuarto de la lotería y lo guardaba en su billetera. Era uno de sus rituales y le hacía sentir feliz.

Ya que hablamos de loterías, ese tipo de apuesta que promete un premio tan grande y que tantas fantasías y películas ha generado, miremos las variables que la componen:

- La inversión: Cuánto me cuesta mi "billete" para participar.
- El posible premio: Cuánto ganaría si soy afortunado
- La probabilidad: Qué tan probable o improbable es que yo gane ese premio gordo.

Esas tres variables están siempre relacionadas: el premio sube a medida que la probabilidad baja o el precio del billete sube.



En las loterías tradicionales, la inversión suele ser baja, el premio muy alto y la probabilidad... mínima. Normalmente una en algunos millones.


Cosas que asumimos sobre las loterías


Dado que no solemos ser muy inquisitivos con el tema de las apuestas, generalmente siempre damos por sentado que:

  1. - Solo existen las loterías inventadas por otras personas o empresas.
  2. - Las loterías solo entregan dinero
  3. - Para reclamar la lotería hay que tener un tiquete (que hay que comprar al señor lotero y que se puede perder)
Cuestionando estos paradigmas es cuando una mente jugadora puede encontrar oportunidades increíbles. Un buen "juegavividor" podría preguntarse ¿Dónde puedo encontrar apuestas con premios más altos (o más emocionantes), inversiones bajas (o nulas) y probabilidades de ganar altas? 

La lotería personal.


El ejercicio que le propongo es:

Envíe un correo cada mañana.
Envíe un correo que lo pueda hacer millonario.
Un correo que lo pueda hacer famoso.
Un correo que le pueda dar una experiencia digna de contar a sus nietos.


Enviar un correo cada mañana es jugar a la lotería. Una lotería cuyo tiquete no cuesta nada (los tres o cuatro minutos que le toma escribirlo y enviarlo). Una lotería cuyo premio puede ser increíblemente grande. Una lotería cuya probabilidad de ganar pueden ser (y en el 99% de los casos lo es) más alta que la de cualquier lotería tradicional.

¿Y cuál puede ser ese correo?

Solo usted puede saberlo. Pero aquí hay algunas posibles rutas:

- Escríbale a alguien que parece inalcanzable.
- Escríbale a alguien que le puede abrir una puerta asombrosa para algún negocio.
- Escríbale a alquien que le puede llevar a conocer un lugar mágico.

Hágase el propósito de escribir 365 correos de apuestas durante un año.

Si ve una película asombrosa, escríbale al director dicéndole que, aunque usted no es actor, quiere actuar en su próxima película.
Si ve un artículo sobre un empresario increíblemente innovador o inspirador, escríbale diciéndole que usted quiere ayudarle a crear su próximo producto.
Si desea visitar a un país de África central, escríbale al ministro del interior diciéndole que usted le admira y quiere ir a saludarlo.
A su cantante favorito, escríbale diciéndole que usted tiene tiempo la otra semana para llamarlo, que si estaría disponible para conversar un poco.
A ...

Alguno de esos correos es un tiquete de lotería con el número ganador.


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