jueves, 6 de junio de 2019

Los reducidores de problemas

El cerebro humano no es bueno resolviendo grandes problemas. O al menos, no es bueno resolviéndolos así... grandes.

¿Cómo es esto?

Cuando el cerebro intenta resolver un problema que le abruma, que le parece excesivo, prefiere huir. ¿Les suena conocido? ¿Alguno de ustedes está leyendo esto para evitar trabajar en alguna cosa "seria"?

La procastinación es un buen ejemplo de los mecanismos que tiene el cerebro para evitar enfrentar problemas grandes. El estrés que produce en el cerebro la situación de enfrentarse a un problema mayúsculo bloquea, en muchas ocasiones, la creatividad.

¿Esto quiere decir que estamos destinados a resolver solo problemas nimios en nuestra vida?

Para nada. De hecho, nuestra única misión en la vida es resolver problemas importantes. Para eso nos fue dada la creatividad.

Entonces ¿Cómo hacemos?

Fácil: resolver solo problemas pequeños.

Pero problemas pequeños que representen un desafío a la creatividad.



¿Qué quiere decir esto?

La creatividad tiene uno de sus puntos máximo en lo que llamamos "Zona de desarrollo próximo". Muchos de los juegos más emocionantes nos ubican en este punto. Es esa "zona" en la que nos sentimos exigidos, sentimos que nuestras capacidades están siendo puestas a prueba, pero que sabemos también que con un poco de ingenio y esfuerzo, podemos resolver la situación. Aquí hay una entrada, publicada hace unos meses, en la que hablo sobre la ZDP

Así que el cerebro es feliz resolviendo problemas pequeños. Los problemas excesivamente grandes le causan estrés y lo llevan a escapar y evitar (o a echar mano de toda la voluntad restante y "obligarse" a si mismo a enfrentar dicho problema, aunque no sea una experiencia emocionante ni creativa).

Si esto es cierto, tendremos que pensar en algún truco para resolver problemas grandes convirtiéndolos en pequeños. ¿Es eso posible?

Si. Lo es. De hecho, es uno de los grandes trucos de la creatividad: convertir problemas grandes en pequeños problemas emocionantes.


¿Cómo se logra esto?

No es difícil. Es solo que no nos han enseñado mucho sobre esto.

Hay varias alternativas para lograrlo. Veamos:


La primera alternativa es tomar el problema grande y dividirlo en partes.
Esta es una opción evidente y fácil. "Vamos por partes". Sin embargo dividir un problema importante en partes o componentes no siempre es fácil o, incluso, viable. Puede ser que tratar de dividir un problema complejo en partes resulte una tarea igual de abrumadora que tratar de resolver el problema original. Una característica de muchos de los problemas importantes es su complejidad. Sus componentes están entre-mezclados, relacionados, mutuamente influenciados.


Por ejemplo, digamos que en una empresa intentamos solucionar un problema de eficiencia. Si tratamos de dividir el problema en sus componentes, encontramos que algunos de los operarios no están haciendo bien su trabajo, y la razón puede tener que ver con entrenamiento deficiente (justo porque todos están ocupados por la baja eficiencia y no pueden destinar mucho tiempo a entrenar a los nuevos), con la alta rotación (claro, hay baja eficiencia, todos están estresados, el clima laboral no es muy agradable), con la motivación (no les pagan muy bien pero, aún más grave, hay malas relaciones con los jefes que, por estos días, están insoportables con lo de la eficiencia). También hay algunos problemas de mantenimiento en las máquinas (producidos por...). ¿Logran ver lo complejo de la situación? Igual pasa cuando intentamos lograr que nuestros hijos estudien un poco más o cuando queremos entender cómo resolver el caos del tráfico en la ciudad.

¿Hay otro camino? Pues si. Otra opción es despojar al problema de todas las "arandelas" y dejarlo en su expresión básica. ¿En qué consiste esto? Los ejercicios de innovación que se basan en MACROS (Siguen los 6 pasos de la metodología WakeUpBrain para la innovación), basan su poder en la posibilidad de "Comprender" el problema y "Concretar" (Ambas componen la C del MACROS) la raiz del problema. O el "Insight" del usuario. Esta causa real o esta motivación profunda, son el verdadero problema a resolver. Esto reduce el gigante y complejo problema, que tenía múltiples facetas y componentes, a un pequeño y entendible problema, muy retador, eso sí, pero trabajable usando creatividad (y las Preguntas Emocionantes).


Pero hay más opciones para "encoger" problemas.

La tercera opción es solucionar una versión "mini" del problema. Es como definir una pequeña victoria temprana. ¡Este truco funciona a las mil maravillas! Lo que hay que hacer es pensar en un logro pequeño. Esto anima al cerebro. Luego, una vez lo resolvamos, podemos revisar si podemos extender la solución para que resuelva el problema completo. Incluso, aunque la solución para la versión "mini" del problema no resuelva el problema completo, ahora le tenemos menos miedo. Ahora el cerebro tiene algo que lo anima y lo inspira. Si ustedes quieren dar un curso en otro país, en el que no conocen a nadie, y se sienten un poco agobiados al tener que pensar en cómo van a conseguir tantos participantes como para que el curso les produzca utilidad, prueben hacer el ejercicio de buscar ideas para lograr que se inscriba un (si uno solito) participante hoy mismo. Ese problema es más emocionante para el cerebro y puede producir ideas interesantes. Incluso, al aplicar la solución, pueden aparecer nuevas ideas o rutas de solución que era imposible ver antes de resolver la versión reducida.

Finalmente hay una cuarta opción. Se trata de "Hackear" el problema. Genial ¿No? Saltarlo. ¡Evitarlo!

Pero... ¿Evitar un problema es una forma de solucionarlo?

Si. Sin duda. Lo que se busca esta estrategia es hacer lo necesario para construir una situación en la que el problema ni siquiera exista. Si queremos solucionar el problema ¿Cómo hacer para que las personas tarden menos tiempo en el tráfico mientras se movilizan hacia su trabajo?, quizá una buena pregunta no es ¿Cómo mejoramos el tráfico de la ciudad?, sino: ¿Cómo haríamos para que la gente no tuviera que moverse hasta su trabajo?

Cualquiera de los trucos mencionados ayudan a que el cerebro sea mucho más creativo.

Aquí se termina este escrito, así que ya no hay excusa: ¡A trabajar! (Lo bueno es que ya tenemos varios trucos para resolver grandes problemas de forma creativa)

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