jueves, 15 de marzo de 2018

Adorables innovaciones inútiles

Así dice la teoría que llamo "Teoría vocacional de Messi"

Si nos gusta mucho hacer algo, lo hacemos muy bien hecho

He encontrado que mucha gente está de acuerdo con mi teoría (Mi mamá, por ejemplo). Pero he descubierto un estudio que dice lo contrario.  O bueno, al menos que matiza esa afirmación.

Quizá alguno de ustedes tiene como hobby mantener una huerta, o sorprender a su familia con platos inesperados, o construir objetos de madera. Estos pasatiempos en los que se "construye" algo que, en algún momento, debe ser útil. Se espera que esta utilidad se pueda medir en la cantidad de libros que puede sostener su repisa casera, lo sabroso de las lechugas cosechadas o la luminosidad de la lámpara artesanal.

Lo especial de estas actividades es que logran dos objetivos al mismo tiempo: solucionar un problema y, de paso, relajarnos, "desestresarnos", divertirnos.

Ahora, ¿Qué pasa con el resultado final? Pues una flamante repisa nueva, puesta en la sala de la casa.

Innovatoon


Cuando vengan invitados a su casa, usted no dejará de hacerles notar su creación. Ellos la mirarán y (para sus adentros, casi siempre) le harán una evaluación. Su evaluación tomará en cuenta dos tipos de valor que su repisa tiene:


- El valor funcional... ¿Cumple su función como repisa de libros?
- El valor decorativo o artístico. ¿Qué tan original o sorprendente es?

Para algunos, el primer valor es el más importante. Quizá ponderen su capacidad para optimizar el espacio y le muestren su admiración por haber logrado, con tan poca madera, acomodar tantos libros.

Paras otros, el segundo valor es el más importante. Quizá su repisa les parezca tan original que le tomen fotos y las compartan en sus redes sociales.

En innovación en las organizaciones tenemos estos dos mismos modos de medir el valor de los nuevos productos (uso la palabra producto para cualquier oferta al cliente):
- Su valor funcional... ¿Cumple la función para la que fué diseñado?
- Su valor decorativo o artístico... ¿Que tanto me hace feliz adquirir este producto solo porque me gusta mucho su diseño? En el fondo este es un valor emocional.

Cuando una empresa se pone en la tarea de crear un nuevo producto, debe asegurarse de que ambos valores se maximizan. ¿Pero cómo hacerlo?

Por supuesto, el conocimiento técnico que tengan en su especialidad, les permite diseñar productos con funcionalidades mejoradas (mayor capacidad, mayor velocidad, menor peso, más comodidad, más funciones, etc...). Para lograr esto, es suficiente con buscar e incorporar nuevas tecnologías, que algún genio en otro lugar, ha desarrollado. Es un trabajo "trabajo"

¿Pero cómo se logra incrementar el valor emocional?

Aquí es donde el estudio que les cuento nos aporta valor. Resulta que algunos minuciosos científicos analizaron los resultados de los objetos producidos por personas que tienen algún hobby, buscando en cuáles casos esos objetos tenían mucho valor funcional y en qué casos tenían mucho valor estético. Ellos lo midieron con los nombres de "utilidad" y "originalidad"  (Suena adecuado para nuestro tema de innovación ¿Cierto?)

Por un lado, encontraron cosas muy evidentes: entre más se hace un trabajo de diseño enfocado en resultados utilitarios, el resultado muestra mayor utilidad. En otras palabras, si el equipo que desarrollaruna nueva bicicleta está enfocado en crear una bicicleta más liviana, el producto resultante es, en la mayoría de los casos, muy muy liviano.

El otro resultado evidente, tenía que ver con la relación entre originalidad y "diversión". Entre más divertida es la tarea, más original es el resultado. Suena conocido ¿Cierto? Jugando, los resultados son más originales. El carpintero amateur que se está divirtiendo mucho con su tarea, suele producir resultados más orginales, más sorprendentes.

Lo interesante apareció cuando se analizó la forma como el enfoque hacia lo utilitario afectaba la originalidad y la forma como la diversión afectaba la funcionalidad.

Veamos por partes.

Cuando se revisó si enfocar un trabajo en lograr resultados útiles tenía relación con el nivel de originalidad del resultado, se encontró que si, que efectivamente hay una relación directa. Directa pero inversa. Esto quiere decir que quienes necesitan mostrar resultados concretos son más dados a buscar entre soluciones ya probadas, en lugar de ponerse a "experimentar" con soluciones nuevas cuya probabilidad de funcionar no es  del100%.

Por otro lado, cuando se revisó si agregar diversión ayudaba a la funcionalidad, la respuesta fué que si. Que apoyaba la funcionalidad hasta cierto punto. Cuando la tarea se hacía menos tediosa y se incorporaban elementos de juego, el resultado funcional se mejoraba. Pero después de determinado nivel de "diversión", el resultado funcional comenzaba a declinar. Demasiada diversión disminuía el nivel utilitario del diseño.

Esto plantea un reto a quienes pregonan que agregar diversión incrementa, siempre, la productividad de los equipos. Pues no. No es así siempre.

¿Y si uno es fanático de usar los juegos para incrementar la productividad cómo soluciona este antagonismo?

Pues hay dos soluciones:

1. Saber cuándo parar. Es muy conveniente hacer menos aburridas las tareas, pero hay un punto límite. Es el arte del "gamificador"

2. Encontrar formas originales de mezclar el juego con los objetivos buscados. Por ejemplo si usted pone a dos equipos de diseño a competir para construir la bicicleta más liviana, ya tiene un elemento de juegos completamente vinculado con el objetivo. Si además ubica una gran balanza en la que se debe poner la bicicleta diseñada frente un animal equivalente, los equipos se motivarán aún más tratando de mejorar su desempeño, pasando de la vergonzosa situación de que su bicicleta se equilibre con un pacífico cerdo a lograr que se empareje con una coqueta gallina. Más diversión, sin perder el foco.


El estudio:

En el estudio más de 300 personas fueron cuestionadas sobre su experiencia creando cosas. El título es: Impacts of Hedonic and Utilitarian User Motives on the Innovativeness of User-Developed Solutions. Los autores: Ruth Maria Stock, Ph.D. Pedro Oliveira, Ph.D. Eric von Hippel, Ph.D.



2 comentarios:

  1. Creo que estoy muy sesgado hacia el valor funcional

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    1. Es posible. Creo que la formación que hemos recibido ha estado muy enfocada en hacernos "maestros" del valor funcional. Sin embargo, recuerdo haber escuchado que gran parte de la valoración emocional que hacemos es inconsciente y que, de hecho, terminamos enmascarándola bajo alguna justificación funcional. Y creo que uno puede encontrar ejemplos de eso a diario (la señora que explica que se compró una gigantesca camioneta porque hay muchos huecos en las calles de su ciudad y por eso necesita un vehículo grande, pero en el fondo tiene una necesidad de sentirse más segura frente a los demás conductores, a los que quizá percibe como agresivos).

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