miércoles, 18 de enero de 2017

¿Para qué guardar las ideas?



Veamos cuatro tipos de almacenamiento de ideas que se usan en procesos creativos y revisemos su utilidad...

1. El paredón de ideas
El almacenamiento de ideas es clave cuando el proceso creativo es disperso ya sea temporal o geográficamente. Por ejemplo, en los casos en los que una empresa tiene oficinas en varias ciudades y desea que personas de cualquiera de ellas propongan ideas para un problema común. Otro ejemplo es el caso de una pared en una calle transitada de la ciudad, que pide ideas para un problema común, donde las personas pueden inspirarse incluso en las ideas ya registradas por otros. Este tipo de registro también puede servir para capturar ideas propuestas por personas que hacen parte del proceso creativo sin saberlo. Imagine a una empresa que puede decidir capturar ideas de clientes o de proveedores con la esperanza de construir con ellas, conceptos innovadores poderosos.  

2. Memoridea para más tarde
Es un registro que se hace dentro de un mismo proceso creativo, es decir, para uso en el corto plazo. Muchos buenos procesos creativos son largos. Esto requiere que el genio vuelva una y otra vez sobre los conceptos que ha generado o trabajado anteriormente, como parte de su proceso para construir cosas nuevas. Por ejemplo, un gerente está diseñando una nueva estrategia de mercadeo y se devuelve unas cuantas hojas en su cuaderno de notas para revisar las ideas que se propusieron en la lluvia de ideas del lunes pasado.  

3. Ideahorro para el futuro
Los creativos que saben que no se debe dejar la ideación para el día de la lluvia de ideas, andan capturando cuanta idea les aparece por el camino, como "trabajo creativo anticipado". Por ejemplo, un escritor de teatro puede anotar una idea para una obra, que se la ha ocurrido mientras aborda un vuelo, pensando en que será un buen tema para desarrollar el año entrante. Esta es una sana costumbre. Este autor tendrá algo a lo cual echar mano cuando deba crear una nueva obra y no sepa por donde empezar.  

4. Efecto abuelita: guardarlas por no tirarlas
Muchas de las ideas que sabemos que nunca serán utilizadas se guardan en