domingo, 17 de agosto de 2014

Troyes o del Foco en las empresas


Troyes es un juego de estrategia de Sébastien DujardinXavier Georges y Alain Orban. Un juego de 2 a 4 jugadores en el que se busca defender la antigua ciudad francesa, ganar fama, dinero y, al final, obtener puntos de victoria, usando de la mejor forma posible los ciudadanos de su propia comunidad y la capacidad de acción que provee la suerte. Este último componente, el de la suerte, está representado en una cierta cantidad de dados que se lanzan al principio de cada turno. Aunque efectivamente el lanzamiento inicial de dados decide en cierta medida la capacidad de acción del jugador, no se trata realmente de un juego de suerte. Por el contrario, se trata de un juego de estrategia avanzado. Por ejemplo, la cantidad de dados con la que se cuenta, depende de la forma como se ubiquen los ciudadanos propios. Adicionalmente, el resultado de estos dados se puede modificar usando puntos de fama, que se ganan escogiendo y ejecutando ciertas misiones.

Es un súper-juego. No duden en aceptar una invitación de un amigo para jugarlo.

Una de las claves para ganar en Troyes es
tener la capacidad para tomar las decisiones correctas en cada turno. Y por "tomar las decisiones correctas" me refiero a escoger la mejor acción entre 6 o 8 disponibles, las cuales son todas "buenas". Si usted escoge una acción "buena", pero su adversario escoge la opción "óptima" entre las acciones disponibles, usted avanzará en el juego pero su adversario lo hará más rápido y ganará al final. Algunas de las acciones están diponibles para varios usuarios, pero otras solo están disponibles para el primero que las toma.

Un juego como Troyes refleja el proceso de toma de decisiones cuando se trata de emplear las capacidades propias para innovar. 

Escoger una acción, un foco de innovación, una prioridad, hará que otras acciones ya no estén disponibles. Esto es debido a las limitaciones en capacidad. Hay un límite para la cantidad de proyectos geniales que toda persona u organización puede ejecutar en un momento dado. Escoger estratégicamente cuál proyecto ejecutar y cuál dejar para que el vecino o el competidor ejecute, es un paso clave para el innovador. Y esta decisión se vuelve más difícil en la medida en la que todos los proyectos disponibles parecen muy buenos. En estos casos, la decisión se deja, en muchos casos, al azar. No porque se lancen unos dados y se escoge el proyecto según el resultado obtenido, sino porque se toma una actitud pasiva, en la que se decide avanzar en aquellos proyectos que se van atravesando en la agenda. Si el aliado para el proyecto número 1 llama y presiona por algún entregable, es probable que nos pongamos manos a la obra. Si uno de los proyectos tiene alguna actividad con una fecha de finalización definida y próxima, quizá dejemos todo a un lado para trabajar en ella. Si, al abrir el buzón de correo electrónico o revisar el facebook, nos encontramos con alguna información relacionada con uno de nuestros proyectos, resultamos dedicando varias horas a profundizar en el nuevo descubrimiento. 

A veces pareciera que no tenemos la capacidad para decidir lo que es más importante y para destinar nuestra capacidad de ejecución a sacarlo adelante. A veces pareciera que somos una botella en el mar, esperando a ser llevada a alguna parte por las corrientes que no puede controlar.

Cuando jueguen Troyes, piensen en la importancia de escoger bien el proyecto ideal y hacerlo ya, hasta el final, sin importar que haya otros proyectos, también muy buenos, pero que no son el mejor.

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