lunes, 7 de julio de 2014

Los equipos compitiendo en un proyecto

Una de las historias que me impresionó siempre fue aquella sobre la estrategia de Seteve Jobs para hacer que el equipo que estaba a cargo de desarrollar el Mac lograra cosas casi imposibles y trabajara horas y días extras, siempre con el ánimo arriba
Una de las cosas que hizo Jobs fue "inventar" una competencia entre los equipos de diseño del Mac y del Lisa, el otro proyecto de Apple. Los integrantes del equipo Mac, se sentían más unidos y comprometidos cuando se sabían parte de una "hermandad" especial que estaba compitiendo contra "otros".
Sentir que uno hace parte de un proyecto importante produce suficiente adrenalina como para siempre querer caminar un metro más; pero además sentir que se está compitiendo, que se trata de demostrar que pertenezco a la banda más temida del vecindario, y que afuera están "los otros", los "chicos malos", hace que realmente encuentre la forma de superar retos imposibles

En estos días escuché una entrevista que la BBC hizo a algunos antropólogos sobre el trabajo de Sir Arthur Evans excavando las ruinas de Knossos, en Creta. Evans logró excavar a una velocidad increíble. En parte lo logró olvidándose de muchos de los cuidados requeridos para preservar adecuadamente los restos arqueológicos, pero en gran parte lo logró porque diseñó una forma de remuneración basada en la profundidad que lograba excavar cada equipo cada día. Los equipos competían por ser los que más profundo excavaban cada día.

Ya sabemos que generar competencia entre los equipos activa la
energía, el sentido de pertenencia y la capacidad de trabajo. La competencia de los ejemplos anteriores también puede convertirse en incentivo perverso. Puede llevar a que los equipos se "salten las reglas". Esta motivación a no cumplir todas las reglas es bueno si se trata de reglas "paradígmicas" (Palabra inventada para la ocasión), pero puede ser perjudicial si se trata de reglas vitales.

El diseñador de mecánicas de juego competitivas en las organizaciones debe lograr la emoción de la competencia (el deseo mejorar las estrategias y las habilidades para superar al otro, la revisión del puesto en la competencia (si estamos cerca de alcanzar al próximo o si el que viene detrás se está acercando y nos puede alcanzar), la posibilidad del premio, etc.) manteniendo a raya los posibles efectos adversos.



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