miércoles, 25 de septiembre de 2013

Desorden y orden en las lluvias de ideas y Mapas mentales

Una vez se convence a un grupo de genios (o, como en no pocos casos, a un grupo de obligados improvisados desinteresados compañeros de trabajo) de destinar una mañana para tratar de resolver un problema o generar una idea genial, se inicia normalmente una lluvia de ideas. En el mejor de los casos quien dirige la sesión lo hace informalmente, lo que motiva a las personas a lanzar ideas al azar, sin método ni orden. Este es el mejor de los casos. En el peor, el facilitador define los diferentes frentes en los que se debe idear, define las categorías de ideas que se esperan y propone el orden en que se trabajará. En este caso, las ideas no vienen en desorden y al azar. Simplemente no vienen.

Las mejores lluvias de ideas son aquellas que toman su propio rumbo. Donde el facilitador se encarga de motivar a los participantes para que exploren hasta el final sus ideas y no la dejen a medias. Donde las ideas absurdas y las malas ideas y los chistes, son anotados y tomados en serio. Donde se anotan las ideas en el desorden maravilloso en el que suelen salir, de manera que si aparece una idea de algo que ya discutimos se pueda anotar y expandir. Y de la misma forma, si aparece una idea de algo que aun no hemos discutido.


Los mapas mentales son un buen aliado para aprovechar el desorden creativo y convertirlo en una mina de oro. En mi experiencia, ninguna otra forma de anotación es tan sencilla y eficaz. Es rápida para capturar las ideas y fácil de entender al final. Tiene ese componente gráfico que estimula el "pensamiento del lado derecho"



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