martes, 2 de julio de 2013

Los 5 consejos de Richard Branson

Richard Branson es un “buena vida”. El tipo es el creador y gran jefe de todos esos negocios que se llaman Virgin (Tiendas de discos, aerolíneas y demás) y si algo se puede decir de él es que es un “buena vida”. Y eso se nota en todo lo que dice y hace. En su libro “Like a Virgin” (“Como una virgen”, haciendo quizá un juego de palabras que involucra a la canción de Madonna) se dedica a responder a las preguntas que más frecuentemente le han hecho, y en esas respuestas, se nota claramente su vocación sibarita y facilista. Y ese es su secreto. Podríamos empezar diciendo que el hombre nunca estudió en ninguna universidad. Se ahorró ese esfuerzo y se fue directo a hacer negocios. Lo que muchos muchachos quisieran hacer si sus padres no les obligaran a estudiar algo para ser alguien. El primero de los cinco consejos
que Branson menciona al responder una pregunta muy frecuente que recibe, (De hecho, la primera pregunta que responde en el libro), “¿Cómo hace usted para crear negocios exitosos?” es: Si no le gusta, no lo haga. Un consejo que todo buena vida debe seguir. Por supuesto, también habla de la obligación de innovar, es su segundo consejo. El tercero es la necesidad de que la gente se sienta feliz y comprometida con su trabajo. Un buen conversador como Branson aconseja también escuchar mucho, conseguir algún nivel mínimo de consenso con la gente y, sobre todo, alabar las cualidades de las personas. El último consejo, tiene que ver con ser visible. Menciona que aunque trabaja en su casa (Nunca ha querido trabajar en una oficina, eso no sería digno de un buena vida), siempre está por ahí, hablando con la gente, recolectando ideas, dejándose ver. Es claro que para un tipo como Branson, el “dejarse ver” no solo tiene que ver con la apertura y cercanía que todo buen jefe debería tener con su equipo, sino también con algo de ego de súper-estrella, que disfruta siendo entrevistado, reconocido y felicitado.

De todas las cosas que podemos aprenderle a Branson, me gusta pensar que la visión de la vida como un gran lienzo donde un artista crea cosas divertidas y nuevas, es quizá la más importante. Esa actitud de creativo libre para ir a donde quiera y hacer lo que quiera es lo que finalmente resulta en su falta de razonamiento crítico, que le hace creer posible lo que los ejecutivos más experimentados y formales, creen imposible. 

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